Con el cuerpo ya de fiesta nos levantamos, ¿dónde nos
llevarán?, le pregunté a Lydia. Logroño queda cerca pero…. Zaragoza también,
Alfon conoce Soria… esto es un suplicio. Cada comentario que alguien hacía lo
analizaba palabra por palabra intentando descubrir algún mensaje oculto pero
nada, nadie suelta prenda, lo tienen viene estudiado.
Una vez desayunado metemos las maletas en los coches y partimos,
hacia donde, ni idea. Otra vez nos separan para que no hablemos entre nosotros
y que casualidad, nunca nos acercamos a menos de 5 metros del coche de Aritz y
Ana.
Cogemos una “carretera” o más bien le llamo
camino dirección Tudela, bien bien, nos
acercamos a la autopista, solo hay 3 direcciones Logroño, Zaragoza y Soria.
Circulando
por las inmediaciones de Tudela, llegamos a LA ROTONDA, y comienzo a decirle a
Alfon (iba con él en el coche) si es para Logroño es la segunda y si es para
Zaragoza es de frente, de repente y después de dar 2 vueltas a la rotonda se
mete dirección Tudela, yo no me lo creo, en la siguiente rotonda nos damos la
vuelta con lo cual llegamos al punto fatídico, dando vueltas y vueltas de
repente da un volantazo brusco y zas “LOGROÑO”. Otro enigma menos aunque nos
queda Soria en el candelero.
Unos
kilómetros más tarde otro enigma, Arantxa, la prima de Lydia puede estar en
Tarazona, ayer sus padres fueron a visitar a los padres de Lydia, y es muy
sospechoso, y a la vez si cogemos dirección Tarazona nos vamos a Soria. Miro
incrédulo el cartel y luego miro a Alfon, pero sin parecer desesperado, pasa de
largo y se confirma que la prima de Lydia no viene, o si?.
Continuando
con el viaje con buena música y con unas ganas de fiesta tremendas, vemos como
es la España a través de la carretera, muchos clubs (burdeles los llaman en mi
tierra) y pabellones derruidos, de repente veo un cartel de Logroño y otra vez
empieza el cuento de estos días, miradas y cualquier gesto son fruto de
observación. No sé cómo irá Lydia en el otro coche pero yo voy nervioso.
Nos
metemos hacia Logroño, uffff….respiro y Alfon suelta una carcajada. Entonces es
Logroño le comento, pero él sigue sin decir nada, comenzamos el que yo creo que
es el deporte nacional de Logroño (ROTONDING), no se la dé rotondas que hemos
dado en esta ciudad, siguiendo con el viaje le pregunto a Alfon para saber si
pica: ¿Sabes dónde vamos?, y me contesta que no, pero que c_jones, y entonces ¿dónde vamos?.
Seguimos
circulando y Aritz toma la cabeza, mierda semáforo en rojo, Antxón y Aritz nos
dejan, el semáforo se pone en verde y
salimos a la caza pero con cuidado porque hay muchos radares en Logroño, seguimos
hacia adelante y nos cruzamos con los otros 2 coches, y le comento al piloto si
esto va a ser como el ratón y el gato. Y entonces comienza otro momentazo del
finde. Nos paramos en frente de la estación de tren, a mi no me cuadra
nada, abro la ventanilla y Aritz me
comenta que vaya cogiendo la maleta que me voy de viaje, doy por hecho que si
nadie saca la maleta yo no salgo ni del coche. Pasados unos momentos saco el
comentario de la despedida en el tren, que sería un puntazo etc etc… pero no me
cuadra porque no aparcan los coches, están sobre línea amarilla, entonces veo
que Aritz y Ana se piran a la estación, y pienso “la mama necesita ir al baño”.
Pero de repente veo que Lydia sale disparada hacia la entrada y veo otra
encerrona más, Arantxa acaba de llegar a Logroño, a Lydia le hacía mucha
ilusión y se quedo muy cabizbaja cuando le dijo que no podía venir, pero era
otra estratagema mas, estaba aquí.
Ya
estamos el equipo al completo. Ahora sí que sí.
De
vuelta al coche, nos vamos al hotel verdad?, como vamos ciegos no tenemos ni
idea de nada. Nos detenemos…y Ana nos confirma que va a ser nuestra base,
aparcamos en las inmediaciones y nos vamos a comer.
Momento
de relax, nos vamos todos a comer a la famosa calle Laurel y nos comemos unos
pintxos que a esas horas más que comer devoramos, cae un leve sirimiri, pero no
muy molesto. Es muy curioso como lo tienen montado, cada bar tiene su pintxo
estrella y así se aseguran la ruta del viajero. Entramos a uno vacio ya que
somos un rebaño de personas y entonces bam, entran otro grupo pero más
numeroso, toda la comodidad del bar se acaba, ahora estamos como sardinas en
lata. Gema nos guía al siguiente, nos comenta que conoce la calle, nos lleva al
típico donde es famoso el champi, pero curiosamente nos vamos al de enfrente
donde tienen, braguitas, tanguitas y wonder bra.
De
vuelta al hotel conocemos la ruta de vuelta de la madrugada del sábado. Es
fácil y borracho se hará más corta, lo único que me preocupa es el frio. Cuando
llegamos sorpresa, nos confirman que tenemos un par de horas para descansar,
porque tenemos la 1ª actividad, que será? Ni idea (creo que me repito
demasiado).
El
cielo amenaza lluvia y nos metemos en los coches, ruteamos un ratillo y nos
desviamos por un camino, veo una señal de un lago con una ruta y pienso:
tenemos segway (el sueño que siempre ha querido Aritz), pero no, una señal de
caballos a la entrada de una finca me dice lo que vamos a hacer.
Que
guay, montar a caballo, una cosa que
quería hacer hace muuuuucho tiempo, quería sentir lo que me transmitía un
animal.
Toca
montarse, para liberar tensión juego con el perro a tirarle el palito, nos van llamando
de uno en uno, la primera Arantxa, luego Silvia… y así todos, menos la pobre
Anita, que por recomendación no debe. Menudo espectáculo, todo el mundo más
tenso que un palo. Y de mientras el caballo de Silvia metiendo bocados y un
perro ladrando.
Nos
vamos,yyiiijjaaaa, Pinto “mi caballo” coge la delantera a Domino, me mete un susto porque
la reacción es fuerte (nunca he montado a caballo), digamos que es como meter
cadera hacia adelante y atrás todo el rato. Voy charlando con el hombre “no sé cómo
se llama”, todo el rato me va indicando donde hay conejos pero yo voy
concentrado en Pinto. Llega la hora de trotar y …desmadre… me voy al suelo
pienso… al ralentizar la carrera le pregunto cómo debo adaptarme a Pinto para
no ir al suelo, se ríe y seguimos.
Que
experiencia tan bonita, tengo que repetirla algún día, miro a Lydia y veo que
ha disfrutado como todo el mundo, los animales nunca defraudan.
Nos
bajamos y comentamos la experiencia, nos ha enriquecido y nos quedamos jugando
y acariciando los demás animales que no eran pocos.
Nos
vamos al hotel y hoy tranquilitos que mañana habrá jaleo, buscamos sitio para
cenar y nos metemos unas tortillas entre pecho y espalda. Y así acaba el
segundo día de la despedida, mañana no madrugamos tenemos hasta las 10 para
dormir.
Continuara….
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